M&A · Due Diligence · Corporativo

Due diligence en México: errores comunes y cómo evitarlos

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Alejandro Arenas
Socio · M&A & Corporativo · TROIT Legal Studio
Enero 2026
11 min de lectura

El due diligence legal es el proceso más infravalorado de cualquier transacción de M&A. Los compradores quieren cerrarlo rápido. Los vendedores quieren mostrar lo menos posible. Y los asesores a veces se convierten en gestores de checklist en lugar de verdaderos investigadores de riesgo. El resultado: transacciones que se cierran con contingencias escondidas que aparecen meses después, ya sin remedio. Este artículo analiza los 6 errores más comunes en el due diligence legal en México y cómo un buen proceso puede evitarlos.

Qué es realmente un due diligence legal y para qué sirve

El due diligence legal no es un trámite. Es el proceso por el cual el comprador entiende exactamente lo que está comprando: la existencia legal de la sociedad, el estado de sus contratos, sus contingencias fiscales, laborales y regulatorias, sus litigios activos y pasivos, y la situación de sus activos intangibles.

Un buen due diligence no solo identifica problemas — determina si esos problemas son dealbreakers, negotiation points o simplemente riesgos asumibles. La diferencia entre esas tres categorías puede cambiar completamente la estructura y el precio de una operación.

FASE 01
Revisión documental
Análisis de documentos legales, corporativos, contratos y expedientes entregados por el vendedor.
FASE 02
Identificación de contingencias
Clasificación de riesgos por área, monto estimado y probabilidad de materialización.
FASE 03
Reporte y negociación
Presentación ejecutiva al cliente y negociación de representaciones, garantías e indemnizaciones en el SPA.

Los 6 errores más frecuentes

01
Asumir que el libro corporativo está al corriente

En México, una proporción significativa de las PYMEs y empresas medianas tienen su libro corporativo desactualizado o directamente perdido. Asambleas no protocolizadas, cambios de administración no inscritos en el RPC, aumentos de capital sin la formalidad requerida — todos generan problemas de legitimidad en la transmisión de acciones.

Hemos visto operaciones donde el "vendedor" de las acciones no tenía un título accionario actualizado o donde el representante legal que firma la operación no tenía facultades vigentes para hacerlo.

Solución: Solicitar el libro de accionistas, actas de asamblea de los últimos 5 años, poderes vigentes y certificado de inscripción al RPC desde el inicio. No empieces el proceso de negociación de precio sin esta información.
02
Ignorar el pasivo laboral oculto

El pasivo laboral es, junto con el fiscal, la contingencia más común y más difícil de cuantificar en una empresa mexicana. Las relaciones de trabajo terminadas sin los documentos correctos, los esquemas de outsourcing en zona gris antes de 2021, los bonos y prestaciones adicionales prometidos verbalmente — todo genera potencial pasivo.

El comprador que asume acciones asume también los pasivos laborales históricos de la empresa. A diferencia de la compra de activos, en la compra de acciones no hay "fresh start".

Solución: Revisar expedientes laborales, contratos individuales, actas de finiquito, y cualquier evidencia de reclamaciones previas. Hacer un mapeo de los 20 empleados de más alto riesgo (los que más tiempo llevan, los de mayor salario y los que salieron en los últimos 2 años).

"El comprador que cierra un M&A sin due diligence profundo no compró una empresa — compró una caja cerrada con todo lo que hay adentro, incluyendo lo que no quería."

Alejandro Arenas · Socio M&A, TROIT Legal Studio
03
Subestimar la revisión de contratos con clientes y proveedores

Los contratos comerciales de la empresa objetivo son activos (y pasivos) del negocio. Una cláusula de change of control puede generar que el contrato más valioso de la empresa — el que justifica su valuación — se extinga automáticamente con el cambio de accionistas.

Los contratos de arrendamiento, distribución, licencias de software y servicios críticos suelen tener estas cláusulas. En operaciones con empresas tech, las licencias de software pueden ser incluso más valiosas que los activos físicos.

Solución: Identificar los 10 contratos más relevantes (por valor o criticidad operativa) y revisarlos específicamente para buscar cláusulas de change of control, vencimientos próximos y derechos de terminación anticipada.
04
No revisar el historial fiscal de los últimos 5 años

El SAT tiene 5 años para auditar una empresa. Una compra de acciones sin revisión del expediente fiscal puede resultar en que el comprador herede una empresa con créditos fiscales determinados o en proceso de determinación por ejercicios anteriores a la operación.

Los temas más frecuentes que encontramos en due diligence fiscal: operaciones con proveedores en lista 69-B, esquemas de subcontratación pre-reforma, deducciones en exceso o no documentadas, y diferencias en precios de transferencia.

Solución: Solicitar declaraciones anuales de ISR de los últimos 5 años, acusar recibos del SAT de declaraciones presentadas, estado de cuenta fiscal del SAT y carta de no adeudos. Considera contratar una revisión de due diligence fiscal con un contador especializado de forma paralela al due diligence legal.
05
Omitir la propiedad intelectual y los activos intangibles

En muchas transacciones modernas — especialmente en empresas de tecnología, retail y servicios — los activos más valiosos son intangibles: marcas, software, bases de datos, knowhow y relaciones con clientes. Sin embargo, la propiedad intelectual suele ser el área menos revisada en un due diligence estándar.

Preguntas clave: ¿La marca está registrada a nombre de la empresa o de un fundador personal? ¿El software es propio o licenciado? ¿Los desarrolladores que construyeron el producto firmaron cesión de derechos? ¿Hay licencias de código abierto que restrinjan el uso comercial?

Solución: Revisar certificados de registro en el IMPI, contratos de desarrollo de software, acuerdos de confidencialidad con ex-empleados y proveedores de tecnología, y el uso de librerías open source en el stack tecnológico.
06
Hacer el due diligence demasiado tarde en el proceso

Este es quizás el error más común y el más costoso. En muchas operaciones, el due diligence comienza después de que el precio ha sido negociado y el comprador ya está emocionalmente comprometido con la operación. Esto invierte los incentivos: en lugar de usar los hallazgos para tomar la decisión de comprar, se usan para justificar por qué no hay que preocuparse por lo que se encontró.

Un due diligence efectivo debe comenzar antes de comprometerse con el precio definitivo, no después.

Solución: Incluir una fase de due diligence preliminar (Red Flags Review) de 2-3 semanas antes de la oferta vinculante. Esta revisión limitada puede identificar dealbreakers a tiempo, sin el costo completo de un due diligence exhaustivo.

El due diligence como herramienta de negociación

Un buen due diligence no solo protege — genera valor en la negociación. Cada contingencia identificada puede traducirse en un ajuste de precio, una retención en garantía (escrow), una representación y garantía específica en el contrato, o una indemnización autónoma del vendedor.

En TROIT estructuramos los hallazgos del due diligence en tres columnas: el riesgo, el impacto económico estimado y la mitigación contractual recomendada. Eso le da al cliente una herramienta concreta para negociar, no solo un catálogo de problemas.

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